Nuestros Principios

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                                                        PRINCIPIOS

                   QUE RIGEN A LA INTERNATIONAL SHOOL OF LEADERSHIP

 

Principio es comienzo, es causa, es fundamento. El ser humano, inteligente como es, debe obrar por una razón bajo un principio que lo guie y lo oriente, por eso, en la International School of Leadership se han definido ya unos principios que deben ser vividos diariamente por cada uno de quienes habitamos en ella, deben ser practicados por los estudiantes, los profesores, los directivos, por todos aquellos que permanecemos en el claustro educativo.

Estos principios forman la estructura que sostiene la International School of Leadership y deben también formar la estructura sobre la cual se edifique cada uno de los espíritus de la International School of Lidership

Pero los principios no son importantes para aprenderlos, los principios son trascendentales para comprenderlos y asimilarlos a nuestros actos diariamente, incorporándolos a nuestra vivencia permanente, hacer de ellos la regla que rige nuestros actos, la regla que orienta nuestra conducta.

Los principios deben ser, pues, la causa de nuestra acción, el principio de nuestro movimiento, la razón fundamental de nuestras actuaciones en la vida.

Te invitamos entonces, a leerlos, a pensarlos, a razonarlos, pero por encima de todo ello, te invitamos a que tomes cada uno de estos principios y lo hagas parte integral de tu vida, lo incorpores a tu corazón, a tu mente y a tu alma. Cada vez que actúes, de ahora en adelante, lo practiques, obres de acuerdo a los principios que rigen nuestra International School of Leadership  y de esa manera, sin que te des cuenta, no solamente lograras  una gran paz interior y una inmensa satisfacción por convertirte en un hombre bueno, en un hombre de futuro, sino que harás posible que la International School of Leadership trascienda y que, en primera instancia, sus estudiantes y más adelante todos sus egresados constituyan el Alma Buena, la raíz fundamental de la tolerancia, de la justicia, de la comprensión, del afecto, dela esperanza, en todas partes del mundo.

 

TOLERANCIA

Aceptar y amar al otro como es.

Todos somos seres humanos, somos iguales como humanos pero tenemos cada uno una singularidad, nuestras características, valores, aptitudes particularísimas y además, tenemos nuestra propia manera de pensar, de interpretar, de razonar, de argumentar, de defender, es decir siendo iguales, cada uno de nosotros es diferente a los demás; pero todos somos igualmente valiosos. Por eso debemos aceptar al otro como es, con sus virtudes y defectos; con sus fortalezas, porque él es un ser humano igual a nosotros, porque tiene los valores que lo distinguen igual que nosotros tenemos los nuestros que nos distinguen y además de aceptarlo debemos amar al otro como es porque es otro de nuestra raza, es otro de nuestra especie, es otro ser humano que tiene angustias como nosotros, es otro ser humano que tiene necesidades, que quiere ser entendido como queremos ser entendidos nosotros, que quiere ser oído como queremos ser oídos nosotros, en fin, que reclama su individualidad, su reconocimiento, su importancia, su espacio igual que nosotros reclamamos nuestra importancia, nuestro reconocimiento y nuestro espacio. Tolerar en síntesis, es aceptar a cada uno como es y amarlo, darle ternura, darle afecto, valorarlo en su dimensión grandísima como ser humano.

 

COMPRENSION

Asumir la realidad de cada persona para entenderla.

Comprender significa ponerse los zapatos del otro y caminar con ellos para entender de esa manera porque el otro camina así, comprender es meterse en el celebro del otro para interpretar sus ideas, sus acciones, su manera de ser y de pensar; comprender es vivir en la piel del otro para entender por qué es así, conocer su historia, descubrir cuáles son los hechos que han marcado su vida para entender entonces su procedimiento actual, su manera de pensar actual, su conducta actual, comprender, en síntesis, es asumir la realidad de cada persona para entenderla, y entenderla significa tener una explicación adecuada, humana, comprender es respetar y valorar  al otro incluso en aquellas actitudes que consideramos indebidas o inaceptables, por lo que lo respetamos como ser humano y porque al ponernos en su propia condición y al pensar con su propia cabeza nosotros explicaremos satisfactoriamente sus conductas, actitudes, sus irreverencias ante la vida, sus defectos o incluso sus bajezas.

 

JUSTICIA

Dar a cada quien lo que le pertenece.

Debemos ser justos, debemos entender que así como nosotros queremos que se nos reconozca lo que nos pertenece, los otros también esperan que nosotros reconozcamos en ellos  y de ellos lo que les pertenece. Que respetemos su pensamiento, les demos la ternura que les pertenece, les demos el reconocimiento que les pertenece, les demos el trato que les pertenece, les demos los derechos que les pertenece, que cumplamos las obligaciones que tenemos frente a ellos. Debemos ser justos en todas nuestras actitudes, en nuestros pensamientos, en todas las circunstancias, frente a todas las personas que nos rodean y debemos ser justos ante todos, estén arriba o debajo de nosotros, sean de cualquier color, dar a cada cual lo que le pertenece, sin resentimientos, sin odios, sin amarguras, y más aún, si podemos, dar más de lo que le pertenece. Eso es lo que llamamos Justicia.

 

DISCIPLINA

Practicar los hábitos de superación.

 Entre todos los principios que rigen  al ser humano, hay uno entre muchos que siempre está presente en la vida de los triunfadores y es la disciplina.

La disciplina es aquella manera de ser que nos permite ser responsables a toda hora de nosotros mismos. Actuar sin que estemos sometidos a la vigilancia  de un superior, realizando lo que debemos realizar, procurando siempre trabar con constancia en la búsqueda  de la superación. La disciplina es el método mediante el cual planeamos, organizamos y luego ejecutamos, sin disculpas, conforme al plan que hemos trazado.

La disciplina es el sometimiento propio a las normas que nos conducirán hacia la cima. La disciplina es la capacidad para vencer la pereza y los vicios y sustituirlos por la práctica diaria de aquellos hábitos necesarios para lograr nuestra propia realización.

 

LA GENEROSIDAD

Darse todo a cada momento.

Si nosotros pensamos que la abundancia nos rodea, si tuviéramos la mentalidad de la abundancia, si comprendiéramos que tenemos demasiado dentro de nosotros mismos, que nuestras facultades son ilimitadas, que somos capaces de todo, que somos una partícula de Dios, si nosotros nos valoráramos suficientemente, si entendiéramos que somos una  especie de vaso a toda hora regándose porque nos es capaz de contener el líquido, nosotros aprendíamos a darnos a todo momento, a cada una de las personas que se cruzan con nosotros, a darnos en sentimiento, a darnos en comprensión, a darnos en tolerancia, a darnos en justicia, a darnos en amor.

Aprendiéramos a estar multiplicando nuestra función de servir  a los demás, compartiendo con ellos estaríamos nosotros mismos convencidos que somos  un tesoro  que debiéramos guardar, preservar y como es inagotable, podemos estar repartiendo a todo hora porque cuando damos multiplicamos lo que tenemos.

 

CONSISTENCIA

Mantener el norte con firmeza aunque vientos de tempestad traten de desviarnos.

Ser consistente es mantenerse en lo que se ha decidido, ser consistente es mantenerse en la lucha aunque haya dificultades, ser consistente es no cambiar de parecer porque la conveniencias así lo indican, ser consistente es mantenerse con firmeza mirando el mismo norte sin importar que las tempestades, que la opinión ajena, que las dificultades, estén a toda hora insinuando el desvió.

La consistencia, es pues, mantenernos con firmeza en el norte y el norte son las metas que tenemos, son los sueños que ideamos, son los objetivos que nos planteamos en la vida.

 

LA FE

Creer firmemente en nosotros y en quienes nos rodean.

Cuando estábamos pequeños, en los textos religiosos entendíamos como Fe, creer firmemente en lo que no vemos, porque Dios lo ha revelado, esa es la Fe religiosa; pero la Fe que estamos mencionando como principio  de la International School of Leadership, es fundamentalmente la firme creencia en nosotros mismos, en nuestras capacidades, la firme creencia en nuestras posibilidades, el convencimiento de que somos plenamente capaces de lograr lo que queremos, la convicción intima de que somos suficientemente poderosos para soñar  y luego alcanzar los sueños.

La Fe es esa pasión que arde dentro de nosotros mismos, que nos motiva a actuar porque creemos en  nosotros y en nuestras posibilidades. Fe es creer firmemente en nosotros mismos, pero además, Fe es creer en cada una de las personas que nos rodea porque todos los otros, igual que nosotros, son suficientemente capaces para soñar, para volar en procura de sus sueños y para alcanzarlos.

Pero Fe  no puede ser solamente esa creencia en nosotros mismos y en los demás, la Fe tiene que demostrarse, ser capaz no necesita pensarlo, la Fe tiene que llevarnos a actuar, es demostrarnos con actos que de verdad creemos en nosotros mismos, es demostrar con actos que de verdad creemos en cada una de las personas que nos rodea; es demostrarnos con actos que de verdad creemos en el país, creemos en la ciudad, creemos en ISL , creemos en nuestra familia, creemos en nuestro futuro, creemos en nuestra carrera.

Fe, creer firmemente en nosotros y en los que nos rodean, estarnos demostrando a cada momento, en cada uno de nuestros actos, en todas las circunstancias, que de verdad estamos convencidos de nuestra capacidad y de la capacidad y valor. De los demás.

Por eso siempre estamos luchando, por eso siempre estamos intentando avanzar, comprendemos que las dificultades no son más que vallas que se ponen en nuestro camino para demostrarnos cada segundo que de verdad somos capaces, que creemos en nosotros mismos y en quienes nos rodean.

 

ESPERANZA

Sonar hoy con la grandeza del mañana.

Solo puede esperar quien tiene fe .solo aquel que cree firmemente en sí mismo y en los demás puede sonar y puede sonar con el mañana y puede sonar con la grandeza del mañana. Por eso la esperanza es una consecuencia de la fe.

El hombre que no tiene fe, que no cree, no puede esperar nada del mañana. La esperanza es la capacidad para soñar, para acariciar el futuro, para sentirnos grandes hoy y sabernos grandes mañana, porque nuestros actos irán hilando cada día el tejido del futuro y nos permitirán demostrarnos a nosotros mismos que la grandeza nos acompañara mañana.

Sobre todo la juventud,  es el tiempo de la esperanza, el tiempo de la siembra. Así como el campesino cree en su tierra, cree en la semilla y por ello trabaja arduamente, ara la tierra, la riega, siembra la semilla, la cuida espera que retoñe y una vez retoñe, fumiga, limpia, ara nuevamente, riega, cuida, vigila y cuando el árbol está creciendo, lo cuida con más amor, con ternura, lo vigila a todas horas porque sabe que mañana dará frutos y espera con pasión y con paciencia, espera con amor y ternura, espera convencido del futuro, espera que el árbol de frutos para recogerlos; así cada uno de nosotros debe soñar hoy con el pódium que la vida le ha destinado y realizar actos, desde hoy, en procura de alcanzar ese pódium . Su sueño es posarse en el pódium de la vida para celebrar sus triunfos.

Esa es la esperanza, la seguridad de posarnos mañana en ese pódium, por eso hemos dicho que la esperanza es la capacidad de soñar  hoy con la grandeza del mañana.

 

AFECTO

Acariciar el alma de todo aquel que se cruza en nuestro camino y en nuestro pensamiento

Los seres humanos tenemos dos grandes tesoros en medio de tantas riquezas espirituales que nos ha dado la vida. Uno de esos tesoros es el tiempo que todo el tiempo despilfarramos  porque ni siquiera nos damos cuenta de su valor. Pero el otro gran tesoro es el sentimiento. La posibilidad de amar, de ser tiernos, de contagiar  de afecto a todos los que nos rodean, de acariciar el alma del compañero,  del amigo, del familiar, del que esta arribo o el que esta abajo para hacerle sentir un ser humano viviente y para trasmitirle un poco de nuestra energía, nuestra fe, de nuestra esperanza.

El afecto es un tesoro que poseemos, que podemos repartir  a manos llenas y que cada vez que damos, se acrecienta. Tiene la característica maravillosa de multiplicarse cada vez que intentamos agotarlo.

El afecto es la sonrisa que damos, la frase amable, el saludo cariñoso, la mirada compasiva, es la mano que se  tiende al anciano. Es el consejo que se le da al niño, es la verdad que manifestamos ante un compañero, es la frase amigable de entendimiento y amor con que compartimos un triunfo o con el que compartimos un pesar ajeno. Nada nos cuesta el afecto.  Podemos ser afectuosos todos los días, con todas las personas que se cruzan con nosotros. Podemos sacar del alma permanentemente  una sonrisa sincera con cada uno de nuestros compañeros.

Nosotros podemos todos los días de nuestra existencia, ante todas las personas con la que compartimos, con todos, absolutamente con todos, podemos ser afectuosos, tiernos, podemos entregar un poco de amor, un poco de valoración hacia los demás, un poco de sentimiento de llenura que tenemos en la vida. Si lo hiciéramos, veríamos que la vida se torna más amena, más agradable, que la vida es como una especie de rio que va creciendo a medida que reparte el agua.

El afecto es, pues, acariciar el alma de todo aquel  que se cruza en nuestro camino y en nuestro pensamiento. Nosotros, incluso con el pensamiento, podemos dar ternura, dar cariño. Cada vez que pensemos en alguien, cada vez que imaginemos a alguien, cada vez que recordemos a alguien, que lo pensemos, que lo imaginemos, que lo recordemos con cariño, con ternura, con compresión, con afecto y que si nos tenemos que dirigir a él, nos refiramos siempre con palabras de ternura, de afecto,  de valoración, de amor.

 

LIBERTAD

Siempre, desechando el mal, acoger el bien mayor para la humanidad.

Somos libres, lo que implica que a toda hora y en toda circunstancia podemos escoger entre varia alternativas. Pero la libertad, entendida de la mejor manera, implica hacer primero que toda elección entre el bien y el mal, escoger siempre el bien. Somos libres precisamente para desechar el mal. Para ser capaces de obrar siempre a conciencia, buscando lo que más le convenga a la humanidad. Somos libres no para escoger el mal sino que somos libres para desechar el mal frente al bien y esa libertad, entendida como la posibilidad de escoger entre varios bienes, debe indicarnos que siempre debemos escoger aquel camino que cause mayor bien a la humanidad.

Debemos siempre escoger lo que más le convenga a la humanidad, lo que más le convenga al futuro del universo aunque nos cueste algo, aunque nuestros intereses particulares puedan verse deteriorados. Debemos entender que el bien que le hagamos a la humanidad será nuestro propio bien, lo que hagamos por los demás redundara en beneficio propio a largo plazo; por eso la libertad la definimos como la posibilidad de escoger primero el bien  frente al mal y después escoger entre varios, el bien que más le convenga a la humanidad. Podemos escoger a veces lo que más nos convenga individualmente y si eso lastima a otros, nos llenaremos momentáneamente, pero con el paso del tiempo nos daremos cuenta que esa elección fue equivocada, que nos trae más amargura que felicidad, que nos trae más desventura que bonanza y aunque no lo creamos, la ley e la compensación existe. Lo que hagamos hoy, lo cosecharemos mañana. Si hoy sembramos  bienes por toda parte, somos buenos y escogemos siempre dentro de nuestro derecho a elegir lo que más convenga a la humanidad, mañana la humanidad lo retribuirá  y nos colmara de bienes, de bendiciones y nos hará dichosos.

 

CONSTANCIA

No abandonar el camino aunque el peso de las dificultades nos agobie.

 La constancia exige que seamos ternos en la lucha, que seamos fuertes en las dificultades y que, aunque el camino sea empedrado, tenga espinas, lastime nuestros pies, nosotros no debemos abandonarlo porque solo después de recorrerlo  habremos alcanzado nuestro destino.

Muchos de nosotros pensamos en caminar diez kilómetros, incluso comenzamos a caminarlos, pero cuando llevamos 2 o tres, comenzamos a sentirnos cansados buscando disculpas para no continuar y decimos va a llover, está haciendo mucho sol, tengo hambre y, aunque confesamos que quisiéramos caminar, desistimos.

Una de las fortalezas que tienen los hombres que triunfan en la vida es que no solo son capaces de sonar, sino que además, comienzan a buscar que sus sueños sean realidad; pero además de ello, jamás se entregan, luchan apasionadamente hasta que al final coronan sus objetivos.

Esa es la constancia. No hay que abandonar el camino aunque el peso de las dificultades lo agobie.

 

TENACIDAD

Aunque cien veces te caigas, cien veces te levantaras con mayor pasión.

 La fortaleza para vencer cada uno de los obstáculos que se presentan en el camino. La victoria interior frente a las disculpas por los golpes de la vida, la reacción para comenzar después de un fracaso o de un error, la tozudez para no dejarnos alinear entre los indecisos, los mediocres, los que no  actúan, esa especie de coraza  para no dejarnos afectar por las dificultades del camino, sino al contrario, sentirnos estimulados porque cada dificultad es una prueba que se nos presenta para demostrarnos que somos capaces, que podemos levantarnos triunfantes de allí y seguir victoriosos y más alegres que antes hasta encontrar el final, esa es la tenacidad que queremos ver en cada uno de los estudiantes de la ISL.

Por eso hemos dicho; ¨Aunque cien veces te caigas, cien veces te levantaras con mayor pasión¨.

 

ESTUDIO

Vocación de no saber y estar dispuesto a aprender de todos y de todo lo que nos rodea.

El Estudio no es leer, hacer las tareas, cumplir las obligaciones que los profesores nos imponen. No. El Estudio como principio de la International School of Leadership, presupone una convicción.

La convicción de no saber, la convicción de sentirnos aprendices, la pasión de sentirnos alumnos, es decir, personas que reconocemos que dentro de sí tienen un espacio vacío de conocimiento que anhelan llenar y simultáneamente, la pasión de llenar ese espacio vacío con conocimientos.

Estudio es, pues, esa angustia por aprender a toda hora de todo lo que vemos, de todas las personas con la que contactamos, es esa manera de obrar inercial que nos hace ser curiosos, de estar indagando, no sentirnos con la verdad, desconfiar de nuestro propio saber y estar siempre aprendiendo, de todos los demás, de todas las cosas que nos rodean, de todo libro que leemos, entendiendo que nunca se sabe suficientemente y que cada vez que profundizamos en un conocimiento específico, comprobamos que el saber es mucho más amplio, más grande y que nosotros consiguientemente, somos más ignorantes.

Por eso hemos dicho que el Estudio es la vocación de no saber y estar dispuestos a aprender de todos y de todo lo que nos rodea.

 

BONDAD

Tener siempre el alma limpia.

Ser bueno implica obrar siempre de conformidad con nuestra propia conciencia, con la serenidad, con la paz interior, con la tranquilidad del espíritu que nos garantice que nuestra actuación no lastima a nadie, no hiere a otros, no perjudica ni quita, que al contrario, nuestra actuación enriquece a otro o a otras, fortifica los espíritus ajenos, engrandece el universo.

La bondad es, pues,  esa manera  de ser que nos permite que en cada una de nuestras actuaciones engrandezcamos el mundo, valoremos la especie humana, acrecentemos las virtudes de los demás y acrecentemos nuestro sentimiento de grandeza porque cada vez que actuamos somos espíritus con virtudes y engrandecemos nuestra alma con valores, con actitudes, con principios que adornan y nos hace estar más llenos cada día.

Bondad es tener siempre el alma limpia. La bondad es abundancia, la bondad es llenura, la bondad es siempre dar, dar comprensión, dar afecto, dar tolerancia, dar justicia, dar fe, dar esperanza; la bondad es dar, es mantener el alma limpia, llenar a los demás. La bondad no conoce de  rencores, ni de odios, ni de sentimientos de frustración frente a los demás, ni de dolor por el bien ajeno; al contrario, la bondad siempre implica que nos alegra el bien de los demás y que a toda hora procuramos que los demás estén cada día mejor y que con nuestros actos ayudemos para que los demás engrandezcan su espíritu, sean mejores como seres humanos y el universo cada día sea reconocido como el espacio donde se vive mejor.

 

DIGNIDAD

Obrar conforme a nuestra propia conciencia, incluso  a pesar del desdén de los demás.

La dignidad es ese sentimiento que tenemos adentro, que nos hace ser nosotros mismos, que nos hace sentirnos orgullos de nuestra actuación cuando ella obedece a nuestras propias reglas de conducta  y cuando sabemos que hemos actuado conforme sentimos en el alma, sin dejarnos presionar por lo que digan los demás, por tener contentos a otros o para no llamar la atención de otros.

Yo soy digno cuando actuó conforme lo dicta mi propia conciencia, conforme lo dicta mi propio código de ético, yo soy digno cuando en mi actuación lo único que ha influido es mi propia conciencia, mis normas sobre la vida, sobre la ética, sobre el bienestar, sobre los valores humanos y cuando además, mi actuación obedece a la búsqueda permanente de mi engrandecimiento personal, de mi reconocimiento como espíritu valioso, cuando mi actuación obedece al sueño de ir tras un ideal en procura de la perfección y hacer parte de los ángeles que pueblan el cielo sonado del bienestar de la humanidad, en donde todos somos valiosos, todos somos buenos y en donde no se conoce el mal.

 

IGUALDAD

Todos somos iguales ante Dios y ante la Ley;

Todos somos grandes aunque lo ignoremos.

 Todos los seres humanos hacemos parte de la misma especie. Todos nos reconocemos como valiosos, como inteligentes, como sensibles y todos, aunque pensemos con nuestra propia cabeza y sintamos con nuestro propio corazón, todos somos iguales como seres humanos.

Todos somos criaturas de Dios hechas a su imagen y semejanza y todos como partículas de Dios somos plenamente capaces de construir nuestros propios sueños y de caminar hacia nuestra propia grandeza, por eso no debemos menospreciar a nadie, ni debemos sentirnos inferior a nadie, ni superior a nadie; todos debemos sentirnos iguales y respetar a los demás porque son tan valiosos como nosotros, pero además, debemos reconocernos como grandes, como partículas de Dios y aprender actuar con esa visión de poseer las alas enormes para volar y alcanzar los cielos de la gloria. Por eso decimos que la igualdad significa que todos somos iguales ante Dios, ante la Ley, que todos somos grandes aunque lo ignoremos.